Ser consciente de lo que es normal para ti te puede ayudar a detectar si ocurre algún cambio. The Breasties recomienda que te acostumbres a hacerte un chequeo-personal frecuentemente para ayudar a establecer un punto de referencia de lo que es “normal” para ti.
Cómo utilizar el conocimiento de tu normal
Conocer tu normal te da herramientas para detectar cambios que justifiquen consultar con un profesional de la salud. Lee a continuación los cinco pasos para practicar, conocer tu normal y saber qué observar.
1. Elige la misma rutina todos los meses y hazte la pregunta, ¿esto es normal o es diferente?

La normalidad de cada persona es diferente. Es un sentimiento que solo puedes determinar por ti mismo. Al tener la misma rutina todos los meses, hazte la pregunta, ¿esto es normal o diferente? Esto te ayudará a establecer un punto de referencia, y así irás estableciendo un mejor autorreconocimiento.
2. Revisa tu cuerpo frente a un espejo

Hazte una inspección visual al cuerpo tanto por delante, como por atrás, frente a un espejo para buscar cualquier cambio.
- Área de los senos: Busca señales de hinchazón, enrojecimiento, hoyuelos en el contorno de la piel y cambios en los pezones. Luego levanta los brazos y repite estos pasos.
- Área de los genitales: establece un conocimiento general de tus genitales y observa cualquier cambio de deformación, color y lesiones de elevación o bultos. Revísate en un espejo para inspeccionar la zona adecuadamente.
3. Hazte un autoexamen de mamas

Sabemos que el 40 por ciento de los cánceres de mama son detectados por pacientes que se auto examinan y logran descubrir un bulto. A continuación, se explica cómo realizar un examen de mamas como una forma de conocer tu nivel normal.
- Utiliza las yemas de los dedos para revisar toda el área del seno y la axila con una presión leve y firme buscando formas de bultos, nudos endurecidos o cualquier otro cambio anormal que sea sospechoso.
- Repite el auto examen acostada. Comienza por colocar el brazo derecho detrás de tu cabeza y usa la mano izquierda para examinar el seno y axila derecho. Repite del otro lado y busca cambios en los pezones, incluida las secreciones.
4. Estar al tanto de los síntomas del cáncer ginecológico

Es importante conocer tu nivel normal cuando se trata de cáncer ginecológico, porque los síntomas pueden ser diferentes y confundirse con algo menos grave. Algunos síntomas que pueden ocurrir en múltiples cánceres ginecológicos, podrían ser:
- Sangrado vaginal anormal, como sangrado durante las relaciones sexuales o sangrado fuera del periodo menstrual.
- Cualquier sangrado después de la menopausia
- Secreción vaginal anormal, si sea en la consistencia o el olor.
- Dolor pélvico o abdominal.
- Dolor durante las relaciones sexuales o al orinar.
- Cambios como estreñimiento o diarrea que no desaparecen en el transcurso de dos semanas.
- Nuevos bultos en la vagina o en la vulva.
- Pérdida inesperada de peso
- Sentirse llena temprano
- Hinchazón abdominal persistente
- Náuseas y vómitos
En el caso del cáncer de vulva, los síntomas pueden incluir picazón o sensación de ardor en la vulva, cambios de color o llagas y ulceras en la vulva.
En el caso del cáncer de ovario tiene otros síntomas que podrían ser hinchazón abdominal persistente, dificultad para comer o sensación de saciedad rápidamente o sensación urgente de orinar o de orinar con frecuencia.
El dolor de espalda persiste o empeora también puede ser un síntoma de ovario o de cuello uterino avanzado.
5. Habla sobre tu historial familiar y comprende tu riesgo.

Entender tu propio historial médico familiar tiene un rol clave en entender el riesgo de cáncer ginecológico y cáncer de seno. Un proveedor de salud puede utilizar esta información — junto con los factores que influyen en el estilo de vida — para recomendar exámenes médicos, consejería genética, y otras medidas preventivas adicionales.
Si tienes un historial médico familiar de cáncer ginecológico y cáncer de seno, tu proveedor médico puede recomendarte una prueba de panel multigénico para detectar posibles variantes que podrían aumentar tu riesgo, como las variantes de BRCA1, BRCA2, ATM, CHEK2, TP54, y PALB2, entre otras. Si incluso un familiar cercano ha tenido cáncer de ovario, tú cumples los criterios para recibir los exámenes genéticos. Los proveedores también pueden usar una calculadora de evaluación de riesgos, como el Tyrer-Cuzick model, que toma en cuenta tales factores como la historia familiar y densidad mamaria, para estimar tu riesgo de por vida de cáncer de mama y poder orientar estrategias de detección adecuadas.
El American College of Radiology (ACR) recomienda que todas las mujeres acudan a una evaluación de riesgos antes de cumplirse los 25 años para determinar por si deben comenzar las pruebas de detección del cáncer de mama antes de los 40 años de edad. Entender tu riesgo de cáncer ginecológico y cáncer de seno puede ayudarte a ti y a tu médico para tomar decisiones fundamentadas sobre tu salud.


